El profesor ateísta que no tenía cerebro
21 Nov 2008
Doug Kreuger ha extendido la bien conocida leyenda Cristiana sobre el profesor ateísta de filosofía que es incapaz de demostrar que posee cerebro.
“DEJADME EXPLICAR EL problema que Jesucristo tiene con la ciencia.” El profesor ateísta de filosofía hace una pausa ante su clase y luego pide a uno de sus alumnos que se levante. “Usted es Cristiano, ¿no es así, hijo?”
“Sí, señor.”
“¿Así que usted cree en Dios?”
“Desde luego.”
“¿Es Dios bueno?”
“¡Por supuesto! Dios es bueno.”
“¿Es Dios todopoderoso? ¿Puede Dios hacer cualquier cosa?”
“Sí.”
“¿Es usted bueno o malo?”
“La Biblia dice que yo soy malo.”
El profesor sonríe a sabiendas. “¡Ahh! ¡LA BIBLIA!” Se para a pensar un momento.
“Aquí va una para usted. Digamos que hay una persona enferma en la habitación, y usted la puede curar. Usted puede hacerlo. ¿La ayudaría? ¿Lo intentaría?”
“Sí señor, lo haría.”
“¡Entonces usted es bueno…!”
“Yo no diría eso.”
“¿Por qué no? Ayudaría a una persona enferma y mermada si pudiera… de hecho, la mayoría de nosotros lo haríamos si pudiéramos… Dios no.”
Sin respuesta.
“No lo hace, ¿verdad? Mi hermano era un Cristiano que murió de cáncer pese a rezar a Jesús que le curara. ¿Cuánto es este Jesús de bueno? ¿Hmmm? ¿Puede responder a esa?”
No responde.
El hombre mayor se simpatiza. “No, no puede, ¿verdad?” Toma un trago de agua de un vaso en su mesa para dar tiempo al estudiante a relajarse. En filosofía, se debe ir calmadamente con los nuevos. “Volvamos a empezar, joven amigo. ¿Es Dios bueno?”
“Ehm… Sí.”
“¿Es Satanás bueno?”
“No.”
“¿De dónde viene Satanás?”
El estudiante balbucea. “De… Dios…”
“Cierto. Dios creó a Satanás, ¿no es así?” El anciano mueve sus huesudos dedos a través de su fino cabello y mira a su audiencia estudiantil con una risa provocadora. “Creo que vamos a divertirnos mucho este semestre, señoras y señores.” Vuelve otra vez con el Cristiano. “Dígame, hijo. ¿Hay mal en este mundo?”
“Sí, señor.”
“El mal está en todos los sitios, ¿no es así? ¿Fue Dios quien creo todo?”
“Sí.”
“¿Quién creó el mal?”
Silencio.
“¿Hay enfermedad en este mundo? ¿Inmortalidad? ¿Odio? ¿Fealdad? Todas las cosas terribles – ¿existen en este mundo?”
El estudiante mueve los pies. “Sí.”
“¿Quién las creó?”
No hay respuesta.
El profesor de repente, grita a su estudiante. “¿QUIÉN LAS CREÓ? ¡DÍGAMELO, POR FAVOR!” El profesor se encara a su víctima y se le acerca a su cara. En una voz calmada y floja dice: “Dios creó todo el mal, ¿no es así, hijo?”. No responde. El alumno trata de mantener la mirada fija y confiada pero falla. De repente, el letrado se vuelve para encarar el frente de la clase como una pantera vieja. La clase está hipnotizada. “Díganme,” continua “¿cómo es que este Dios es bueno si Él creó todo este mal a lo largo de todo este tiempo?” cortando el aire con los brazos para enfatizar la debilidad del mundo. “Todo el odio, la brutalidad, el dolor, la tortura, todas las muertes y fealdad y todo el sufrimiento ha sido creado por este Dios bueno en todo el mundo, ¿no es así, joven?
No responde.
“¿No lo ve a su alrededor? ¿Eh?” Pausa. “¿En serio?” El profesor se inclina otra vez frente a la cara del estudiante y susurra, “¿Es Dios bueno?”
Sin respuesta.
“¿Cree en Jesucristo, hijo?”
La voz del estudiante le delata y se rompe. “Sí, profesor. Yo creo.”
El viejo sacude su cabeza tristemente. “La ciencia dice que usted tiene cinco sentidos que utiliza para identificar y observar el mundo a su alrededor. ¿Alguna vez ha visto a Jesús?”
“No señor, nunca le he visto.”
“¿Entonces díganos si alguna vez ha oído a su Jesús?”
“No señor. No lo he hecho.”
“¿Alguna vez ha sentido a su Jesús, probado a su Jesús o olido a su Jesús… de hecho, ha notado alguna vez una mínima percepción sensorial de su Dios?”
Silencio.
“Contésteme, por favor.”
“No, señor, me temo que nunca.”
“¿Está ASUSTADO… no es así?”
“No, señor.”
“¿Entonces aún cree en Él?”
“…sí…”
“¡Eso es FE!” El profesor sonríe sabiamente a sus seguidores. “De acuerdo con las reglas de lo empírico, testeable y protocolo demostrable, la ciencia dice que Dios no existe. ¿Qué dice acerca de esto, hijo? ¿Dónde está su Dios ahora?”
El estudiante no contesta.
“Siéntese, por favor.”
El cristiano se sienta… derrotado.
Otro cristiano levanta la mano. “Profesor, ¿puedo decir algo?”
El profesor se vuelve y sonríe. “¡Ah, otro cristiano en la vanguardia! Venga, venga, joven. Exponga un poco de sabiduría al encuentro.”
El cristiano mira a la clase. “Está haciendo unas anotaciones muy importantes, señor. Ahora tengo una pregunta para usted. ¿Existe cierta cosa llamada calor?”
“Sí,” contesta el profesor. “Existe el calor.”
“¿Hay cierta cosa llamada frío?”
“Sí, hijo, existe el frío.”
“No, señor, no existe.”
La sonrisa del profesor se paraliza. La clase de repente se vuelve fría.
El segundo cristiano continúa. “Puede existir el calor, incluso aún más calor, súper calor, mega calor, calor blanca o no calor, pero no existe nada llamado ‘frío’. Podemos estar a 273º por debajo de cero, lo cual no es calor, pero no podemos ir más lejos. No hay nada llamado frío, si no podríamos enfriar a más de -273º – Lo ve, señor, frío es solo una palabra que utilizamos para describir la abscencia de calor. No podemos medir el frío. El calor lo podemos medir en unidades termales porque el calor es energía. El frío no es lo contrario al calor, señor, solo la abscencia de este.” Silencio.
Alguien hace un comentario en la clase. “¿Hay algo así como la oscuridad, profesor?”
“Esa es una pregunta estúpida, hijo. ¿Qué es la noche si no hay oscuridad? ¿A qué quieres llegar…?”
“¿Así que usted dice que existe la oscuridad?”
“Sí…”
“Está equivocado otra vez, señor. La oscuridad no es nada, es la absencia de algo. Puede haber una luz baja, luz normal, luz brillante, luz parpadeante, pero si no tiene luz constante, no tiene nada, y se le llama oscuridad, ¿verdad? Ese es el significado que utilizamos para definir la palabra. En realidad, la oscuridad no existe. Si existiera, usted sería capaz de oscurecer la oscuridad y darme una jarra de ello. ¿Puede usted… darme una jarra de oscuridad más oscura, profesor?”
A pesar de sí mismo, el profesor sonríe al joven ante su descaro.
“Este sin duda será un buen semestre. ¿Le importaría decirnos a que punto quiere llegar, joven?”
“Sí, profesor. Mi punto es que su premisa filosófica falla y su conclusión debe estar en error…”
El profesor se amarga. “Falla?… ¡Cómo se atreve…!”
“Señor, ¿me deja explicarme?” La clase es toda oídos.
“Explíquese… oh, explíquese…” El profesor hace un esfuerzo admirable para recuperar el control. De repente, se vuelve afable. Mueve las manos para silenciar la clase para que pueda continuar el alumno.
“Está usted trabajando en la premisa de la dualidad”, explica el cristiano. “Que por ejemplo hay vida y hay muerte; un buen Dios y un mal Dios. Está visionando el concepto de Dios como algo finito, algo que se puede medir. Señor, la ciencia no puede ni explicar un pensamiento. Usa la electricidad y el magnetismo pero nunca, y aún menos los ha entendido completamente. Ver la muerte como lo contrario a la vida es ignorar el hecho de que la muerte no puede existir como algo substancial. La muerte no es lo contrario a la vida mas la abscencia de ella.” El joven muchacho coge un periódico de la mesa de su compañero que lo había estado leyendo. “Aquí hay uno de los periódicos sensacionalistas más repugnantes que este país alberga, profesor. Existe tal cosa llamada inmortalidad?”
“Por supuesto que existe, déjeme…”
“Incorrecto otra vez, señor. Lo ve, la inmortalidad es simplemente la absencia de mortalidad. ¿Existe la injusticia? No. La injusticia es la absencia de justicia. ¿Existe el mal?” El cristiano hace una pausa. “¿No es el mal la absencia del bien?”
La cara del profesor se ha vuelto de un color alarmante. Está tan enfadado que está sin habla temporalmente.
El cristiano continúa. “Si hay mal en el mundo, profesor, y todos estamos de acuerdo en ello, entonces Dios, si existe, debe estar haciendo un trabajo a través de la agencia del mal. ¿Cuál es ese trabajo que Dios hace? La Biblia nos dice que veamos si cada uno de nosotros escogerá, con total libertad, el bien por encima del mal.”
El profesor se reprime. “Como científico filósofo, no veo que este tema tenga nada que ver con ninguna elección; como realista, reconozco absolutamente el concepto de Dios o cualquier otro factor teológico como una parte de la ecuación del mundo porque Dios no es observable.”
“Habría pensado que la ausencia del código moral de Dios en este mundo es uno de los fenómenos más observables que existen,” contesta el cristiano. “¡Los periódicos facturan millones de dólares publicándolo cada semana! Dígame profesor. ¿Enseña a sus alumnos que vienen del mono?”
“Si se refiere al proceso de evolución natural, joven muchacho, sí, por supuesto que lo hago.”
“¿Alguna vez ha observado la evolución con sus propios ojos, señor?”
El profesor hace un sonido absorbente con sus dientes y da un silencio al alumno, mirada glacial. “Profesor. Puesto que nadie ha observado el proceso de la evolución en funcionamiento y que no se puede probar que este proceso sigue ocurriendo, ¿no está usted enseñando su opinión? ¿No es ahora un sacerdote en vez de un científico?
“Pasaré por alto su imprudencia por el bien de nuestra conversación filosófica. Ahora, ha terminado?” el profesor silba.
“¿Así que no acepta que el código moral de Dios hace lo correcto?”
“Creo en lo que es – ¡y es ciencia!”
“Ahh! ¡CIENCIA! La cara del estudiante escupe una sonrisa. “Señor, claramente constata que la ciencia es el estudio de los fenómenos observados. La ciencia es también otra premisa defectuosa…”
“¿LA CIENCIA ES DEFECTUOSA…?” el profesor chisporrotea.
La clase está conmocionada. El cristiano mantiene su postura hasta que el alboroto se calma. “Para continuar con el comentario que antes le decía al otro compañero, puedo darle un ejemplo de lo que pretendo decir?”
El profesor mantiene su silencio sabiamente.
El cristiano mira a la clase. “¿Alguna vez alguien en esta clase ha visto el cerebro del profesor?”
La clase rompe a carcajadas.
El cristiano señala hacia el anciano y desmoronado tutor. “¿Hay alguien aquí que alguna vez haya oído al cerebro del profesor… sentido el cerebro del profesor, tocado o olido el cerebro del profesor?”
Nadie parece haber hecho tal cosa.
El cristiano sacude la cabeza tristemente. “Parece que nadie aquí presente ha tenido una percepción sensorial sobre el cerebro del profesor. Bien, de acuerdo con las reglas de lo empírico, testeable y protocolo demostrable, la ciencia dice que el profesor no tiene cerebro.”
La clase es un caos. El cristiano se sienta… porque para eso sirven las sillas.
El profesor, divertido con las payasadas de su alumno, le preguntó si alguna vez había leído un libro de ciencia.
“No,” respondió el estudiante. “Solo sé lo que me han dicho en la Iglesia.”
“Eso explica tu ignorancia acerca de lo que realmente es la ciencia, joven muchacho,” dice el profesor. “El conocimiento empírico de algo no siempre deriva de la observación directa. Podemos observar los efectos sobre algo y saber que debe existir. Los electrones no han sido nunca observados, pero se pueden crear trazas observables que pueden ser observadas, así que sabemos que existen.”
“Oh,” dijo el cristiano.
“Nadie nunca ha observado mi corazón, pero podemos oírlo palpitar. También sabemos por conocimiento empírico de la gente que nadie puede vivir sin un corazón, real o fabricado, o al menos no sin estar enganchado a algún sistema médico. Así que podemos saber que tengo un corazón aunque no lo hayamos visto.”
“Oh, ya veo. Eso tiene sentido,” dijo el alumno cristiano.
“Otro caso parecido, podemos saber que tengo cerebro. No sería capaz de hablar, caminar, etcétera si no tuviera uno, ¿verdad?” dijo el profesor.
“Supongo que no.”
“De hecho, si no tuviera cerebro, no podría hacer nada de nada. ¡Excepto quizás convertirme en televangelista!”
La clase rompió en risas. Incluso el cristiano.
“A la evolución se la conoce como la verdad de la evidencia.” Continuó el profesor. “Es la mejor explicación para un fósil. Incluso los más prominentes creacionistas admiten que la transición de los reptiles a mamíferos está bien documentada en los fósiles. En un debate creacionista, con Michael Behe y Philip Johnson, constataron esto en un debate televisado en la PBS. En el show de Buckley llamado “Firing Line”. ¿Lo vió?”
El estudiante cristiano se aclaró la garganta y dijo tímidamente, “My madre no me deja ver la televisión educacional. Dice que me debilitará mi fe.”
El profesor sacudió la cabeza tristemente. “El conocimiento tiene un camino para llegar a eso,” dijo. “Pero en ese caso, la evolución es también otra de las mejores explicaciones para los fenómenos que se han observado.”
El cristiano barbulló, “¿Usted… usted quiere decir que lo HA visto?”
“Por supuesto. La evolución ha ocurrido en los tiempos recientes, y sigue ocurriendo. Los pájaros e insectos no nativos de Hawaii fueron introducidos hace un par de siglos y han ido evolucionando para adaptarse a la diferente flora. Así que la evolución ha ocurrido durante la historia que recordamos. Historia reciente. ¿Lo sabía eso?”
“Ehm, no.”
“Los virus y otras enfermedades evolucionan para volverse más resistentes a la medicina. Esto no simplemente está observado si no que es uno de los mayores problemas a los que la ciencia debe enfrentarse cada día. Los mosquitos de los túneles del metro de Londres han evolucionado para convertirse en especies totalmente diferentes debido a su aislamiento de otros grupos de mosquitos. Pero basta de evolución. Eso no tiene nada que ver con el tema en cuestión, el mal, ¿verdad?”
“Bueno…”
“¿Qué tiene que ver con nuestro tema en cuestión?” preguntó el profesor.
“Bueno, que si usted no cree en Dios, entonces usted debe creer que venimos de los monos.”
El profesor se rió. “Los evolucionistas no creen en que la gente provenga de los monos, ni tan siquiera de los simios. Creen que los humanos y los simios tienen un mismo antepasado.”
“¡Wow!” dijo el cristiano. “Eso no es lo que me enseñan en la Iglesia.”
“Estoy seguro de ello. No pueden refutar la evolución así que divulgan desinformación acerca de ello. Pero, ¿no sabías que muchos cristianos creen que Dios creó a los humanos por evolución?”
“No, no lo sabía eso.”
“De hecho, de las cuatro personas que debatieron defendiendo la evolución en la PBS, en el show de William F. Buckley’s que acabo de mencionar, dos de ellas eran teístas. De hecho, uno de ellos era un reverendo.”
“¿En serio?”
“En serio. Muchas denominaciones del cristianismo respaldan la evolución. El catolicismo, la mayor denominación del cristianismo, es compatible con la evolución. Pero la evolución no es relevante aquí, ¿verdad?”
“Supongo que no.”
“Aunque fuera verdad que tienes que ser ateísta para creer en la evolución, que no es el caso, incluso si la evolución no estuviera respaldada por la evidencia, que tampoco es el caso, esto no explicaría el mal. Es irrelevante.”
“Ahora lo veo,” dijo el cristiano. “no sé ni por qué saqué el tema. Supongo que pensé que era un ejemplo de cómo creer en algo sin evidencia.”
“Bueno,” dijo el profesor. “Como puede ver, no lo es. Hay muchas evidencias sobre la evolución. E incluso si no hubiera evidencias, esto no tiene nada que ver con el mal. A lo largo de las clases de filosofía, verá cómo usar su razonamiento para separar los temas importantes de los irrelevantes.”
“Supongo que ya estoy aprendiendo,” dijo el alumno mirando al suelo.
“Pero volviendo al problema sobre el mal,” dijo el profesor. “Usted constató que el mal es la ausencia del bien. ¿Cómo soluciona eso el problema del mal?”
El estudiante dijo sin interés: “Si el mal es la ausencia del bien, entonces Dios no creó el mal.”
Estaba claro que esto era algo que el estudiante había aprendido por rutina y repetido varias veces.
El profesor se encogió de hombros. “Está bien, supongamos que por un momento eso es cierto. Eso aún no explica qué es el mal. Si una ola gigante destruye una ciudad entera y 10,000 personas mueren, es eso malo?”
“Hay la ausencia del bien,” dijo el estudiante.
“¿Pero qué? El problema es por qué Dios no evitó el desastre. Si Dios es todopoderoso que puede prevenirlo, y si todo lo sabe entonces es consciente de lo que va a pasar. Así que si Él creó la ola no es relevante. Lo que queremos saber es por qué no hizo nada para detenerla.”
El estudiante lo miró confuso. “Pero ¿por qué tendría que detenerla? No es culpa suya.”
“Si un humano teniendo el poder de evitar que una ola destrozase la ciudad, y esta persona intencionadamente no hiciera nada para evitarlo, diríamos que no es una buena persona. Aunque la persona dijera ‘no es culpa mía’, estaríamos consternados de que alguien no hiciera nada mientras miles mueren. Así que si Dios no evita desastres naturales, y Él es capaz de evitarlos, no deberíamos decir que Dios es bueno por el mismo razonamiento. De hecho, diríamos que Dios es malo.”
El cristiano se lo pensó un momento. “Supongo que tendré que estar de acuerdo.”
“Así que redefiniendo el mal como ausencia del bien, no soluciona el problema del mal,” dijo el profesor. “Como mucho nos dice que Dios no lo creó, pero esto no explica por qué Dios no hace nada para evitarlo.”
El estudiante cristiano movió la mano hacia el profesor. “Pero eso es acorde a los estándares humanos. ¿Qué pasaría si Dios tuviera una moralidad más elevada? No podemos juzgarle por nuestros estándares.”
El profesor se rió. “Entonces ha perdido su caso. Si usted admite que Dios no cabe en la definición de bueno, entonces no deberíamos llamarlo bueno. Caso cerrado.”
“No lo entiendo,” dijo el estudiante arrugando la frente.
“Si salgo a la calle y veo un vehículo con cuatro ruedas, un chasis de metal, un volante, un motor, etcétera… ¿entra en la definición de coche?”
“Por supuesto que sí,” dijo el estudiante cristiano. “Eso es lo que es un coche.”
“¿Pero qué pasaría si alguien dice que bajo otra definición, se podría considerar un avión? ¿Quiere eso decir que no es un coche?”
“No,” dijo el estudiante. “Aún cabe en la definición de coche. A eso es a lo que nos referimos al decir que es un coche. No entra en la definición de avión así que ni deberíamos llamarlo como tal.”
“Exactamente,” dijo el profesor. “Si entra en la definición, eso es lo que es. Si Dios entra en la definición de bueno, entonces Él es bueno. Si no, entonces no es bueno. Si usted admite que Él no entra en nuestra definición de bueno, entonces Él no es bueno. No podemos decir que podría ser ‘bueno’ en otra definición. Si queremos saber si Dios es bueno bajo nuestra definición, ya ha respondido a su pregunta. Dios no es bueno.”
“¡No me lo creo!” dijo el estudiante cristiano. “Unos minutos antes me hubiera reído de la afirmación de que Dios no es bueno, pero ahora estoy de acuerdo. Dios no cabe dentro de nuestra definición de bueno por lo tanto no es bueno.”
“Ahí lo tiene,” dijo el profesor.
“Espero un momento,” dijo el estudiante. “Dios podría ser bueno en otras definiciones aunque nosotros no lo llamáramos bueno. Aparte de lo que pensemos, Dios podría tener su propia moralidad que dice que Él es bueno. Aunque nosotros no lo pudiéramos llamar bueno, eso no quiere decir que no sea bueno en alguna otra definición. Podría tener su propia definición de todas formas.”
“Oh, dígame que no quiere decir que Dios puede ser bueno en alguna otra definición,” dijo el profesor.
“¿Por qué no?”
“Bueno, si Él tiene definiciones de cosas que son radicalmente distintas de las nuestras, quizás Él tiene otra definición para muchas otras cosas. Quizás tiene su propia definición acerca de cosas como la recompensa eterna o la vida eterna. Su supuesta definición de vida eterna en el cielo quizás sea solo de un año, o quizás sean miles de años de tortura. Dios podría decir que tiene una definición de recompensa que incluye una tortura insoportable dentro de la definición.”
“¡Cierto!” dijo el cristiano incorporándose. Sus ojos bien abiertos. “Si Dios puede redefinir una palabra, entonces puede con todo. Dios podría enviarnos a todos los creyentes a lo que llamamos infierno y decir que para Él eso es el cielo. ¡Podría darnos diez días en el cielo y decir que esa es su definición de eterno!”
“¡Ahora está pensando!”, dijo el profesor señalando al estudiante con el dedo. “Esto es lo que se supone que las clases de filosofía deben hacer por sus alumnos.”
El estudiante cristiano continuó. “¡Dios podría prometernos vida eterna y luego no dárnosla diciendo que esa es su definición de promesa!”
“Así es, así es,” dijo el profesor.
“No puedo creer que creía en todas estas cosas de la cristiandad. Es tan refutable,” dijo el estudiante agitando su cabeza. “En unos momentos todos los argumentos que la Iglesia me dio en la escuela de domingo se colapsan.”
“Así parece,” dijo el profesor.
“Esta noche voy a ir a la iglesia y se lo diré al pastor sin pelos en la lengua. Nunca me hablan de cosas importantes como esta. ¡Y realmente no me contaron la verdad acerca de la evolución!”
El estudiante, que dejaba de ser cristiano, se sentó como ateísta. Y empezó a usar su cerebro (que para eso sirve). Ahí estaban los otros estudiantes de la clase sentados, aturdidos por unos momentos. Sabían que habían sido testigos del cambio de la vida de una persona, la redirección de una mente joven de la falsedad y el dogma religioso a la honesta búsqueda de la verdad.
Los estudiantes se miraron los unos a los otros y empezaron a aplaudir. Pronto dieron lugar las aclamaciones. El profesor hizo una reverencia, riendo. Cuando los estudiantes se calmaron él continuó la lectura, y la atención en clase fue buenísima durante el resto del semestre.
Extraído y traducido de La página del ateísmo en Reino Unido.
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Comments
2 comments to El profesor ateísta que no tenía cerebro
truly loved reading your blog post, good work!!
April 11th, 2009 at 7:21 amDios es muy poderoso y el sabe cosas que nosotros no comprendemos y que no llegaremos a comprender hasta que llegue nuestro momento, las cosas que suceden en el mundo, como las cosas malas en este caso, DIOS NO LAS PROBOCA, solo deja que sucedan, porque el es muy inteligente…. y realmente sabe lo que es bueno para nosotros, aunque aveces nosotros creamos que es malo, Dios envio a su hijo, el dio su vida por nosotros, sufrio, murio por nosotros, demostrandonos la verdadera verdad aquella que escapa de toda comprension humana… AQUELLO QUE HISO EL HIJO DE DIOS, DIOS SABIA QUE NO ERA MALO…
DEJEN DE PENSAR COMO HOMBRES Y PIENSEN COMO LO HARIA DIOS, SEAN HUMILDES Y SI QUIEREN SABER REALMENTE LA VERDAD, HAGAN EL BIEN, DIOS YA TIENE TODO PLANIADO Y AUNQUE LO QUIERAN NUNCA NI LOS MEJORES CIENTIFICOS Y NI LOS MEJORES FILOSOFOS COMPRENDERAN LA GRAN INFINITA INTELIGENCIA DE DIOS…
April 25th, 2009 at 5:13 am